La Respuesta de la Calle frente a la Inacción Municipal
Este año, ante la decisión del alcalde de no organizar el Carnaval de Catacaos, mi respuesta fue y seguirá siendo contundente: el carnaval le pertenece al pueblo, no a un sillón municipal. Salimos a las calles en una bicicleteada nocturna para demostrar que la alegría no se cancela por decreto.
Recorrer nuestras calles en época de carnaval es sentir la algarabía que nace en cada barrio, una tradición que nos posiciona legítimamente entre los cinco mejores carnavales de todo el Perú.
Celebrar en la Incongruencia: Una Lección de Resiliencia
Soy consciente, como profesional de la salud y como vecino, de la realidad que golpea nuestro distrito. Es difícil hablar de fiesta cuando convivimos con:
Obras mal ejecutadas que entorpecen el paso.
Nubes de polvo y aguas servidas que ponen en riesgo nuestra salud.
La crítica falta de agua en los hogares.
Muchos dirán que celebrar en estas condiciones es incongruente. Sin embargo, para el pueblo de Catacaos, la alegría es una herramienta de supervivencia. Es el momento invaluable donde el vecino decide, por un instante, olvidar los problemas estructurales para abrazar su identidad.
Mi Compromiso: Gestión Real para una Tradición Digna
Nuestra bicicleteada nocturna no fue solo juego; fue un acto de presencia. Si bien la presión pública y el mal estado de la ciudad son evidentes, no podemos permitir que se muera nuestra esencia.
Mi visión es clara: Catacaos merece celebrar, pero con dignidad. Merecemos un carnaval con calles pavimentadas, con agua en los caños y sin el peligro de las aguas servidas. La gestión actual falló en lo básico, pero nosotros no fallaremos en lo fundamental: mantener viva la llama de nuestra cultura.
«El carnaval se vive en los barrios y late en cada pedalada de nuestra gente. Si la gestión no está a la altura de nuestra tradición, nosotros construiremos el camino para que el próximo año la alegría venga acompañada de una ciudad sana y ordenada.»
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