El oro de Montecastillo

Tradición y Futuro en la Harina de Maíz

El Corazón de la Chicha

En mi recorrido por los caseríos, llegar a Monte Castillo es encontrarse con este espectáculo visual: mantas extendidas que abrazan miles de mazorcas de maíz bajo el sol piurano. Este no es solo un proceso agrícola; es el nacimiento de la harina que dará vida a nuestra chicha, el motor de la economía y la identidad de miles de familias cataquenses.

Este maíz, secado con la paciencia que dicta la tradición, es el insumo que conecta el campo con las picanterías y con la mesa de cada hogar.

Hacia una Producción Sostenible y Saludable

Para que esta tradición persista y resista, debemos dotarla de las mejores condiciones. Mi visión para el sector productivo de nuestros caseríos se basa en tres ejes:

  1. Tecnificación y Orden: Apoyar a nuestros productores de Monte Castillo con mejores plataformas de secado que optimicen el espacio y garanticen la limpieza del grano, evitando el contacto directo con el suelo y el polvo de la vía pública.
  2. Calidad y Salud Preventiva: La producción de harina de maíz debe cumplir con estándares de higiene que protejan tanto al productor como al consumidor final. Capacitar en el manejo post-cosecha es asegurar que nuestra chicha sea siempre un producto sano y de orgullo internacional.
  3. Circuitos de Comercialización: Que el maíz de Monte Castillo no sea solo una materia prima barata, sino que se reconozca su origen. Queremos que la «Harina de Monte Castillo» sea una marca de calidad en los mercados regionales.

«Ver el maíz secando al sol me recuerda que Catacaos tiene todo para ser una potencia agro-artesanal. Con orden, capacitación técnica y respeto por el esfuerzo de nuestra gente, haremos que este ‘oro amarillo’ se traduzca en bienestar real para cada familia del campo.»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *