Esta escena captura la esencia de la vida rural en el Bajo Piura. Es un retrato honesto de nuestra tierra, donde la resistencia y el ingenio se funden con el paisaje. El ganado cebú, el tradicional cercado de caña guayaquil y el algarrobo solitario no son solo elementos del entorno, sino testigos silenciosos de la cultura tallán.
Es la representación de un legado que persiste, de la dignidad en el trabajo diario y de una conexión profunda con la naturaleza que nos rodea. En cada rincón de nuestro territorio late la fuerza de nuestra herencia.

No responses yet